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ENTREVISTA CON IRINA NEVZLIN KOGAN

POR BARRY DAVIES, DEL JERUSALEM POST

(Traducido del inglés por Kalman Gabay)

Una nueva conexión con la Diáspora – Irina Nevzlin Kogan trae consigo  experiencia, liderazgo y pasión al Beit Hatfutsot.

Un nuevo hogar para la Diáspora judía.  La impactante Irina Nevzlin Kogan asume el liderazgo del Beit Hatfutsot y su amplio nuevo museo, haciendo accesible para todos la historia y el futuro del Pueblo Judío.

Hace algunas pocas semanas atrás, el Presidente saliente, Shimón Peres, fue el invitado de honor en el rutilante evento realizado en el Beit Hatfutsot en Tel Aviv – el Museo de la Diáspora. El evento se realizó con motivo de la ceremonia de colocación de la piedra fundamental de una nueva ala, que la institución ha denominado El Museo del Pueblo Judío.

Actualmente, el Beit Hatfutsot está pasando por una amplia reforma, y la colocación de la piedra fundamental marcó el lanzamiento oficial de la nueva fase de la institución, prevista para ser inaugurada en 2017.

Asistieron al evento unos 400 invitados de Israel y del exterior, incluyendo 100 estudiantes y otros jóvenes. La velada fue también una ocasión para agradecerle al invitado de honor, Shimón Peres, por su empeño de toda una vida y su compromiso al servicio del Pueblo Judío.

Irina Nevzlin Kogan, Presidenta de la Junta de Directores del Beit Hatfutsot, se sentía feliz de contar con la presencia de Peres en esta ocasión y dijo que, además de actuar como jefe de estado ceremonial, su historia de vida, así como el rol que desempeñó durante su larga carrera hasta la actualidad, se insertan perfectamente en el espíritu del museo. “A través de su vida, el Presidente Peres se ha dedicado íntegramente a todo el Pueblo Judío”, dijo. “Su notable historia lo hace la elección natural para ser quien coloque la piedra fundamental para el nuevo museo, que inspirará y conectará al Pueblo Judío en Israel y en el mundo todo”.

Dan Tadmor, Director General del Beit Hatfutsot, agregó sus elogios. “La colocación de la piedra fundamental del nuevo museo, es una oportunidad singular para agradecerle al Presidente Peres por su enorme contribución y su empeño de toda una vida en pro del Pueblo Judío”.

Peres no regresó a Jerusalén de manos vacías. Fue obsequiado con el árbol genealógico de su familia diseñado sobre un pergamino de cuero – especialmente creado por la artista Ira Obolski. Obolski obtuvo la mayor parte  de los datos de parte de Peres mismo, profundizando el trabajo de investigación que el Beit Hatfutsot había emprendido sobre la familia del Presidente, contando, además, con una pequeña ayuda de la hija de Peres, la Dra. Tzvía Walden.
Mas, si bien la ceremonia fue un evento impresionante, Nevzlin Kogan, de 34 años de edad y oriunda de Rusia, está naturalmente consciente que dirigir la institución va mucho más allá de la realización de actos oficiales. Puede ser un punto discutible, pero parece tener su sentido lógico nominar precisamente a un inmigrante a la cabeza de una institución dedicada a la Diáspora Judía.

De hecho, Nevzlin Kogan trae consigo una vasta experiencia profesional al cargo que asumió hace unos pocos meses atrás. “Yo hice una transición interesante a lo largo de mi trabajo profesional, que comenzó con relaciones públicas y como lobista, pasé a dirigir luego una fundación filantrópica familiar (Fundación NADAV), y comencé a estar un poco más involucrada en el proyecto (el nuevo museo), que comenzó antes de que yo llegue– me fui  apasionando cada vez más a medida que el proyecto avanzaba, después me integré a la Junta (del Beit Hatfutsot), pasé a ser la vice presidenta de la junta y, finalmente, asumí la presidencia de la misma”, dijo, transmitiendo energías y entusiasmo sin límites. “Pasé por un proceso de aprendizaje”.

En el CV de Nevzlin Kogan aparecen numerosos cargos ejecutivos, como en el Centro Israelí por una Niñez Mejor; un lugar en la Junta de Directores de la Red de Patrocinadores Judíos; miembro de la Mesa Redonda del Primer Ministro, un fórum que pretende encontrar las vías que permitan lograr la colaboración de los sectores privados y entidades sin fines de lucro, a fin de provocar cambios positivos en la política social israelí.

SI BIEN LA ASCENSIÓN DE NEVZLIN KOGAN al liderazgo del museo parece meteórica, ella dice que, de hecho, hace ya bastantes años que se propuso el largo camino que recorrió hasta llegar a donde está actualmente.

“La razón por la cual yo estoy aquí ahora, comenzó cuando yo era una niña, a la edad de siete años. Crecí en la Unión Soviética y yo realmente no sabía que era judía. Nací en el seno de una familia judía normal – sabes, ingenieros, maestros, dentistas. Éramos una familia de clase media”.

Los padres de Nevzlin Kogan querían vivir una vida tranquila, alejados de problemas con las autoridades. “Lo único que mis padres nunca me dijeron fue que yo era judía. Ellos no querían que se hable sobre eso fuera de casa, porque su experiencia fue que, por ser judíos, tuvieron limitaciones para ir a la universidad, de llegar a ser lo que ellos querían ser. Ellos se arreglaron bien, pero sus decisiones no eran propias”.

El gato eventualmente se escapó de la bolsa. “Cuando tenía siete años de edad, alguien en la escuela me dijo que yo era judía. Los únicos judíos en la escuela éramos yo y mi abuela – ella enseñaba allí”.
Nevzlin Kogan no recuerda que la nueva información le fue dada de un modo particularmente ofensivo, pero fue realmente un shock de cualquier manera. “El ser judía significa que yo soy diferente y, tú sabes, ser diferente en la ideología soviética, es malo. Los comunistas querían que cada uno sea más de lo mismo, y creer en la misma cosa, que era el Partido Comunista”.

Descubrir su pertenencia étnica no tuvo mucha influencia en Nevzlin Kogan durante algunos años. “Yo regresé a casa y le pregunté a mi familia sobre eso, y mi abuela me dijo que no tenía que comentar fuera de casa el hecho de que yo era judía”.

Así fue hasta que Nevzlin Kogan comenzó la escuela secundaria a la edad de 14 años. Todo cambió. “Yo pasé a una escuela nueva porque la anterior no me ofrecía desafíos, para decir lo mínimo, y una amiga mía – que era judía, pero hasta aquel momento yo no sabía que ella era judía, porque nunca hablamos sobre eso – me recomendó esa escuela secundaria, que era una escuela judía”.

Nevzlin Kogan remonta su ambición de llegar a donde ella está actualmente, a aquella transición. “Yo no sabía absolutamente nada sobre lo que era ser judía hasta que no llegué a aquella escuela. Yo creo que esa la razón por la cual estoy aquí, porque siempre estoy buscando a los contribuyentes de aquella primera escuela judía no religiosa en Moscú, con el fin de agradecerles. No sé dónde ellos están y realmente me gustaría encontrarlos. Ellos se merecen que yo les dé las gracias”.

Al escucharla hablar a Nevzlin Kogan, uno recibe la creciente impresión de que ella fue hecha a medida para este cargo. Nevzlin vivió la Diáspora en el más completo sentido de la palabra, e invirtió un gran esfuerzo en desarrollar su concienciación judía. “En la escuela yo estaba rodeada de estudiantes inteligentes y curiosos, y queríamos estudiar todo lo que podíamos”, ella recuerda.
Eso la llevó a una sorprendente y amplia gama de estudios sobre temas judíos. “Estudiamos la historia del Estado de Israel, la historia del Sionismo, la historia del Pueblo Judío y un poco de hebreo, si bien no en el nivel que hubiese querido. Yo era ambiciosa. Ello abrió para mí un mundo que yo no sabía que existía. Yo no sabía hasta entonces, que yo pertenecía no sólo a mis padres y a mi familia, sino que pertenecía también a una familia global de 12 millones de personas.
Ningún folleto del Ministerio de Aliá y Absorción o, incluso, el Beit Hatfutsot, podría decirlo mejor. “Si miras hacia atrás a aquella experiencia, hace 20 años, eso es lo que me trajo a mí a este lugar”, ella declara.

NEVZLIN LLEGÓ para asumir su nuevo cargo justo cuando los planes del nuevo museo se estaban acelerando a grandes pasos. “Estuvimos trabajando en la planificación del nuevo Museo del Pueblo Judío en el Beit Hatfutsot, durante los últimos seis años”, dice Nevzlin Kogan, agregando que las nuevas instalaciones serán mucho más que sólo almacenar datos sobre el acervo judío y las costumbres del pasado.
“Creemos que debe haber un lugar en el mundo que no sólo cuenta la historia del Pueblo Judío, sino que se refiere también a los asuntos judíos actuales, y también crea las posibilidades para un futuro mejor”.

Nevzlin Kogan es suficientemente inteligente para saber que todo lo que haces en esta parte del mundo y, ciertamente aún en un lugar de gran destaque como es el Beit Hatfutsot, es pasible de ser mal interpretado y acusado de tener algunos matices políticos. “Nosotros creemos que existe la necesidad de una plataforma pluralista que sea un hogar para cada judío”, ella afirma. “No somos un ente político, no somos confesionales, no somos rabinos, no elegimos ninguna pugna. Estamos aquí para todos, para encontrarse y estar juntos, y construir juntos en pro del futuro – que creemos que es lo que el Pueblo Judío se merece”.

La directora del Beit Hatfutsot tiene la firme visión de mantener a nuestros jóvenes involucrados y dentro del redil judío. “Todos queremos que la generación joven desee que, el ser judío, sea parte de su identidad. Yo creo que no hay discordancia con relación a esto. O sea que no hay roces políticos en lo que respecta a este punto”.
La institución dispone de un personal dueño de un amplio caudal intelectual para asegurarse que el enfoque global del museo se adhiera a dicho principio. Tenemos un plantel de aproximadamente 30 profesores que están aquí para controlar una cosa – que cuando decimos que debemos tener una narrativa pluralista, que así sea. Nuestro objetivo es muy positivo, asegurar que cada uno existe, en lugar de estar preguntándose quién es judío y quién no. En este sentido, nuestra vida es muy fácil. Nuestra única agenda es ofrecer una plataforma para todos”.

Si bien el nombre de la institución indica inmediatamente un tinte no israelí, el mayor interés de Nevzlin Kogan es que todo el mundo encuentre aquí un lenguaje común. “La experiencia de ser judío en Israel es muy diferente de la de ser judío en Nueva York, y muy probablemente es muy diferente de la de ser judío en Costa Rica. Queremos reducir la fricción cerrando brechas, y ver cuán no diferentes somos unos de los otros”.

Beit Hatfutsot y su incipiente y emblemático museo, se encuadran perfectamente en el pensamiento de hacer realidad esta visión de harmonía. “Tenemos la capacidad de exponer el espectro total del Pueblo Judío, para que las personas vean cuán similares son en relación a sus creencias, cuán similares son en relación a lo que hacen y por qué hacen lo que hacen”.

¿Será que, probablemente, es fácil entender por qué los judíos de la Diáspora puede que tengan necesidad de hacer uso de un Beit Hatfutsot atractivo y de sus modernas instalaciones y exposiciones, mientras que para nosotros, judíos israelíes, simplemente vivir en este país es suficiente? “Yo no pienso así”, responde Nevzlin Kogan. “Es un problema menor ser judío aquí por causa del entorno. Pero yo pienso que existen dos problemas aquí en Israel. En primer lugar, es fácil sustituir ´israelí´ por ´judío´. Es maravilloso vivir en Israel – yo hice aliá, así que realmente sé apreciar eso – pero yo creo que es mucho más lindo pertenecer a una familia global”.

Nevzlin Kogan piensa que nosotros hemos ciertamente inventado la villa global mucho antes del advenimiento del Internet.

“Globalización es algo que forma parte de la naturaleza de la vida judía a través de los siglos. Todos tenemos familia en otros lugares, y nosotros sabemos que ellos están allí. Pero cuando vives en Israel, es muy fácil olvidarse de ello. Puedes decidir que eres israelí, y no eres parte del gran mundo”.

“Cada uno tiene familiares en algún otro lugar en el mundo. De algunos sabes, de otros tienes dudas. Nosotros podemos ayudarte a encontrarlos, y colocarte frente a un panorama mucho mayor de que sólo vivir en Israel”.

EL PRÓXIMO PASO del proyecto multifacético de renovación, se realizará a fines del próximo año, con el lanzamiento de “Beit Hatfutsot en Línea”. Este instrumento interactivo alimentará la extensa base de datos del Beit Hatfutsot, que será accesible para todos y cada uno, sin excepción, a cualquier momento, en cualquier lugar.

Peres disfrutó de un bocado previo del nuevo mundo del museo, cuando él creó y cargó su propio árbol genealógico, desde su residencia oficial, a través de su propio ordenador.

Una de las exposiciones que la mayoría de los visitantes en el Beit Hatfutsot reclaman, es la fascinante Galería de las Sinagogas. Para el verano de 2015, la galería será totalmente renovada y mostrará modelos de sinagogas de todo tipo y de diversos sectores étnicos alrededor del mundo y, si así lo desean,  a través del uso de la tecnología de multimedia. “Queremos que los judíos sientan su conexión, pero también queremos celebrar la particularidad de nuestras tradiciones”, explica Nevzlin Kogan.

La directora del museo percibe la institución y el Pueblo Judío como un todo, y que se están dirigiendo en la dirección correcta. “Tú sabes, la vida en la actualidad se centra mucho más en cómo ser feliz. Yo pienso que si tú quieres ser feliz, tienes que pertenecer a algo, a cierto conglomerado social, y sentir que tú eres parte de algo”.

Nevzlin Kogan ciertamente es feliz con su suerte. “Yo me siento tan privilegiada”, ella dice. “Vengo a trabajar todos los días y hago algo en lo cual acredito completamente. Amo mi trabajo”.