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Israel y las Diásporas en tiempos de guerra

Mariana Herrera & Dina Ergas Guez

 

Desde el inicio de la operación Margen Protector (la cual busca restablecer la tranquilidad en el sur de Israel) hemos podido ser testigos de cómo una parte importante de la sociedad que ignora la historia de la creación del Estado de Israel y el actual estado de la política de Medio Oriente se deja engañar por la información sesgada de los medios de comunicación y por la información malintencionada que la propaganda antiisraelí propaga en las redes sociales. Las manifestaciones en solidaridad con el pueblo palestino se convierten en un verdadero acto antisemita poniendo incluso en peligro la vida de civiles de fe judía. Estas demostraciones tal como la vidriera de un almacén o como un cambalache mezclan todo tipo de elementos anti israelíes y antisemitas obviamente lejos de aportar soluciones solo buscan diseminar el odio y la violencia.

En Francia, por ejemplo, donde la población musulmana ya casi supera los 6.000.000 de personas y donde ya hubo varios atentados contra la comunidad judía (recordemos el atentado al colegio judío en Toulouse), en los últimos días tuvieron lugar manifestaciones de corte pro islamista y apoyando a las organizaciones terroristas de Hamas y la Jihad Islámica. No solo se pudieron ver como es costumbre banderas israelíes quemadas sino también pancartas donde se podía leer: “Judíos vuelvan a su barrio”, personas con sus rostros cubiertos y cargando misiles falsos, destrozos en comercios de propietarios judíos, ataques a sinagogas y mucha violencia. Si bien el gobierno intentó prohibir la última de estas manifestaciones debido a su violencia, no lo logró. Esto permite inferir la presión que ejercen estos grupos. La comunidad judía de Francia percibe esta situación y eso queda más que demostrado a través de los altos números de nuevos inmigrantes franceses que llegan a Israel.

En el caso de Chile, la comunidad Palestina chilena (la más grande en el mundo con 400.000 personas) ha llevado a cabo tres marchas masivas en apoyo al pueblo de Gaza en las cuales se ha condenado severamente a Israel por cometer crímenes en contra de la humanidad. Estos actos y manifestaciones públicas han estado marcados por la extrema violencia con la cual se han desarrollado y por los comentarios antijudíos y antiisraelíes con los que se han expresado sus manifestantes característicos de los sectores más conservadores y radicales de la comunidad Palestina chilena los cuales llaman al odio y al exterminio de Israel. Los medios de comunicación chilenos por su parte (cuya parte importante son propiedad de familias Palestinas) no colaboran a calmar los ánimos sino todo lo contrario ya que presentan el conflicto favoreciendo siempre a la propaganda antiisraelí. Este clima de antisemitismo ha llegado a tal nivel que casas de familias judías han sido apedreadas, se les ha gritado que se vayan a vivir a otro lado, colegios judíos han sido rayados con consignas antisemitas, y se ha exigido al gobierno romper relaciones diplomáticas con Israel. En este desfavorable contexto la comunidad judía chilena (de diez y seis mil personas) no ha logrado manifestar un mensaje claro tanto a favor de Israel como en contra de cualquier manifestación antisemita y de violencia en contra del pueblo judío chileno y del mundo.

Estos solo son dos ejemplos, ya que otras manifestaciones con consignas anti-israelíes y de corte antisemita se observaron también en Alemania, en donde las pancartas pedían “Gasear a los judíos”, o que “Hitler termine su trabajo”, en obvia alusión al Holocausto; o en Bélgica, donde un restaurante prohibió su entrada a judíos; y en el mundo entero.

El Estado de Israel y las comunidades judías del mundo son las dos caras de una misma moneda del pueblo judío. La una necesita de la otra para fortalecer tanto a Israel como a la diáspora. En los momentos de crisis o de necesidad esta unión se hace presente expresada como espíritu solidario. Beit Hatfutsot, Museo del Pueblo Judío en Israel no está exento de esta premisa y en estos momentos quiere expresarse no solo apoyando al Ejército de Defensa de Israel y a la sociedad israelí, sino que también quiere brindar su apoyo y solidaridad al pueblo judío en las diásporas. Allí, en donde actualmente se amalgaman de forma obscena críticas a las políticas del Estado de Israel y al sionismo junto a expresiones antisemitas que parecían ya olvidadas como los viejos estereotipos y mitos antisemitas medievales y nazis. A través de los siglos el pueblo judío se ha mantenido unido a pesar de sus diferencias y así ha derrocado a los más grandes imperios que lo han querido exterminar. Esta no será la última vez que como pueblo nos veremos enfrentados a una dificultad, tampoco será la última vez que saldremos engrandecidos de ella.

Mariana Herrera MA Historia del Arte – Nacida en Chile, vive en Haifa – Trabaja como coordinadora del proyecto: Think Art Thinks Smart, que desarrolla habilidades de reflexión conjunta con niños Judíos y Árabes de Haifa.

Dina Ergas Guez MA en Psicología – Nacida en Argentina –  trabaja como coordinadora en Beit Hatfutsot –  Museo del Pueblo Judío.