News

All News

Misión Conexión

19.02.2014

El Director General del Museo del Pueblo Judío – antes llamado el Museo de la Diáspora – se refiere al cambio de nombre y sus objetivos.


21.01.2014
Gary Rosenblatt
Editor y Publicista
 

 

Dan Tadmor: La carrera de periodista lo preparó para dirigir el Museo del Pueblo Judío en Israel.


Dan Tadmor abandonó una exitosa carrera en la media israelí – 20 años como editor y director del diario Yediot Hajaronot, seguida por algunos años ejerciendo un cargo ejecutivo en la televisión – para venir a ser el Director General, hace un año atrás, del Beit Hatfutsot, anteriormente conocido con el nombre de Museo de la Diáspora, y actualmente denominado el Museo del Pueblo Judío. Durante una reciente visita a Nueva York, Dan se presentó en las oficinas del semanario The Jewish Week para dialogar sobre la importancia del cambio de nombre del Museo, reflejando la transformación de la entidad y por qué este cargo lo sedujo de manera tal, que lo llevó a abandonar el periodismo. Esta es una transcripción editada de la conversación.


P: ¿Por qué dejó usted un cargo llevado tan exitosamente en la televisión para dirigir el museo?
R: Fui “picado por el bicho” del Pueblo Judío durante un encuentro con Irina Nevzlin Kogan, Presidenta del Museo, cuando comenzamos a hablar sobre el significado de “pueblo”, y el desafío de crear programas que consigan inducir a las personas a explorar su identidad judía.


P: ¿Cómo usted define “Pueblo Judío”?
R: Es aún un concepto difuso, pero la gente lo entiende intuitivamente. Nuestra definición es de una familia ampliada – no en su acepción genética, pero sí de una familia abierta. Lo vemos como un enfoque pluralista e inclusivo a la identidad judía. Si sientes que eres judío, eres bienvenido. Esperamos promover ese sentido de pertenencia. No es un museo “para” el Pueblo Judío, sino “del” Pueblo Judío.


P: ¿De qué modo su experiencia profesional lo calificó para dirigir el museo?
R: Mi percepción del cargo fue que se trata de proporcionar el contenido, y yo sé el contenido, desde los periódicos hasta la televisión. En el museo estamos produciendo contenido en tres módulos: las exposiciones en sí; el contenido educacional – preparamos programas para las visitas de alumnos de las escuelas, soldados israelíes, visitantes adultos y maestros – y base de datos para la genealogía: música, filmes, fotos, focalización en nombres de familias y los nombres de comunidades judías.


Hasta ahora, los visitantes se ven obligados a venir al museo para tener acceso a la base de datos, pero a partir de fin de este año, todo estará disponible en el internet.


P: ¿Cuáles son los objetivos principales del museo?
R: Queremos ver a las personas involucradas en los programas, inducirlos a estudiar la historia, la importancia de Israel y la lengua hebrea. La respuesta de un laico a la pregunta ¿por qué ser judío?, es más complicada [que la de un religioso]. Nuestro empeño está dirigido a proporcionar programas que incentiven a la gente a comprometerse con su identidad judía, a crear o aumentar su sentimiento de pertenencia. Estamos en el lugar en el cual la mente se encuentra con las emociones, con énfasis en lo práctico. Ofrecemos oportunidades y herramientas para que cada uno haga su propio itinerario. Y debo añadir que también los jóvenes israelíes necesitan aprender acerca de su identidad judía personal.


P: ¿Qué cambios se están llevando a cabo en el museo?
Estamos en la mitad del proceso de un extenso programa de renovación. El museo, que se abrió en 1978 como el Museo de la Diáspora, ha crecido muy lentamente en lo que se refiere a tecnología, tanto en lo físico como en lo relacionado a la narrativa. La historia básica no ha cambiado, pero ahora estamos relacionando a Israel con la Diáspora, incorporando sus historias. Gracias a la visión y apoyo de la familia Nevzlin, que ayudó a mantener vivo el museo, nos hemos convertido en un centro mundial. Estamos empeñados en una campaña de 80 millones de dólares, que ubicará a nuestro museo como el mayor del mundo en su tipo, y hasta la fecha hemos recaudado ya unos 30 millones de dólares. Esperamos completar el proyecto en el 2017. Ya nos hemos expandido en varios aspectos. Por ejemplo, nuestro programa educativo incluye un uso mayor de la computadora para aprender la propia historia personal, y las personas de la tercera edad están compartiendo sus historias de vida. La galería, muy popular, de los modelos de sinagogas de todo el mundo, continuará creciendo incluyendo tecnología de avanzada. La nueva exposición central relatará la historia del Pueblo Judío, así como tratará de cuestiones relacionadas al futuro, incluyendo narrativa, identidad y participación.


P: ¿Qué aspectos abarca su papel de Director General?
R: Son realmente tres cargos en uno: recaudación de fondos; supervisión del proceso de renovación y asegurar que las cosas funcionen bien en el día a día del museo. Es un desafío, pero mirando hacia atrás, parece que todo lo que he hecho en mi carrera hasta ahora, me conducía a esto.


gary @jewishweek.org