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Sobre el Orgullo y Otras Virtudes: El Movimiento Musar y El Día del Juicio Expiatorio

Sobre el Orgullo y Otras Virtudes: El Movimiento Musar y El Día del Juicio Expiatorio

“Fart Proudly” (“Tirarse un pedo orgullosamente”, también intitulado “Una carta a la Real Academia sobre el Pedo”, y en algunos casos “A la Real Academia del Pedo”), es un ensayo sobre el estudio del “viento humano”, publicado en 1781 por Benjamín Franklin, quien se desempeñaba en aquel entonces como embajador estadounidense en Francia.

Franklin escribió dicho ensayo como respuesta a la invitación que recibió por parte de la Real Academia de Bruselas. Resentido en relación a la pomposidad, la presunción y el narcisismo de la esfera académica europea, compuso un trabajo sarcástico, en el que sugirió dedicar fondos para estudiar la manera de mejorar el olor de las flatulencias humanas, con el objetivo de producir perfume con fines comerciales.

Quien no está familiarizado con la biografía de Franklin, podría considerarlo como un tipo grosero pero con un buen sentido del humor. La verdad es otra. Benjamín Franklin, uno de los padres fundadores de América – de los que firmaron el acta de la independencia, de los que redactaron la constitución y la persona cuyo retrato figura en los billetes de 100 dólares americanos, es conocido por haber dedicado su vida a la búsqueda de la perfección moral, pretendiendo instaurar un proceso de eliminación metódica de todos los vicios humanos.

Una de sus técnicas se basó en un método que él mismo desarrolló, llamado “The Thirteen Virtues Chart” (La Tabla de las Trece Virtudes), entre las cuales se encontraban la sinceridad y la humildad. No le gustaban los eruditos pomposos y una vez que se encontraba con ellos, utilizaba un franco tono sarcástico. De allí el ensayo sobre los pedos.

Benjamín Franklin (1706 – 1790)

Benjamín Franklin (1706 – 1790)

Sin embargo, lo que queremos hacer no es discutir sobre las flatulencias, sino más bien explicar cómo La Tabla de las Trece Virtudes de Franklin evolucionó, a mediados del siglo XIX, hacia un fascinante movimiento ético judío llamado “Musar” (Ética), fundado por el Rabino Israel de Salant (Salanter), en el Este de Europa.

El Rabino Israel de Salant, nació en Zagare, al norte de Lituania, en 1810. Fue un niño prodigio. A los 12 años, se incorporó a la Yeshivá de Salant, dirigida por el Rabino Tzví Broide, y muy pronto Israel se hizo famoso y fue considerado un gran erudito de la Torá. Durante sus estudios en la Yeshivá, conoció al Rabino Yosef Zundel de Salant, quien lo introdujo a la doctrina de la ética judía. Este hecho cambió el curso de su vida.

 

Abramos paréntesis:

La teología judía formal, representada por Jazal (Nuestros Sabios), percibió la moral como una esfera completamente separada de lo que ocurre dentro del alma humana. A Jazal no les importaba si el devoto reflexiona sobre una pizza de champiñones mientras reza o usa tfilin, lo importante es que rece y use los tfilin. La determinación de que “Mayor es aquel a quien se le ordena hacer una mitzvá y la realiza, que uno a quien no se le ordena hacer una mitzvá y la realiza”, está considerada como una de las reglas más conocidas del Talmud, así como las reglas de Rava en la masejet de Rosh Hashaná, considerando que los mandamientos no requieren ninguna intención. La ética de Jazal se refiere a las obligaciones de uno, y no a las virtudes e intenciones. Ellos creían que las cosas que hacemos automáticamente nos representan mucho más que los hechos que se derivan de la intención del corazón, por lo tanto, se focalizaron en las acciones. Los hábitos son lo que importa, no lo que sientes cuando los practicas. Jazal dejaron la esfera interna del alma a su principal oponente: el cristianismo. Según Pablo, “el judaísmo representa el Israel de la carne; mientras que el cristianismo representa el Israel del espíritu”.

El primer ensayo en desafiar el concepto de la moral de Jazal, y levantar el telón mostrando las profundidades del alma judía, fue la pieza clásica “Obligaciones del Corazón”, escrito por el Rabino Bahya Ben Yosef Ibn Paquda en el siglo XI, en la España bajo el dominio musulmán. Fue seguido por Maimónides, quien diseñó su doctrina de las virtudes del alma en el prefacio de Masejet Avot, (Ética de los Padres), y más tarde por el Sefer Hajasidim, (El Libro de los Jasidim) en la esfera ashkenazí. Posteriormente llegaron la Cabalá y el Jasidismo, y ambos se centraron en la experiencia religiosa espiritual interna.

Cerremos paréntesis.

 

La ciudad de Salant, Lituania, a principios del Siglo XX (Centro Oster de Documentación Visual de Beit Hatfutsot

La ciudad de Salant, Lituania, a principios del Siglo XX (Centro Oster de Documentación Visual de Beit Hatfutsot

 

El Rabino Israel de Salant, que vivió en el siglo XIX, fue el siguiente eslabón en esta gloriosa cadena de ideas. Fue un innovador único, porque mientras los otros movimientos mencionados anteriormente investigaron varios campos, el Rabino Israel de Salant se centró en un único objetivo y dedicó su vida a desarrollar una doctrina moral estructurada y metódica, que apelara al intelecto y a la mente lúcida. Al principio, tenía algunos pocos discípulos en Kovno, pero con el correr de algunos años, el pequeño círculo se convirtió en un gran movimiento. Varias comunidades judías establecieron una “Casa de Enseñanzas Éticas” – Beit Musar, un tipo único de Beit Midrash, en los cuales se enseñaba en base a los libros de ética en particular. A fines del siglo XIX, el movimiento se extendió por todo el este de Europa. Los estudios sistemáticos de ética del Rabino Israel de Salant se convirtieron en un componente importante en la rutina de estudios en yeshivot prominentes, como las de Slabodka, Mir, Radun y Novardok.

Al principio, las autoridades rabínicas se opusieron de manera drástica al nuevo movimiento, en parte debido a las críticas del Rabino Israel de Salant sobre el enfoque exclusivo en la Mishná y en la literatura adjudicativa que se implementaba en las yeshivot, las cuales se transformaron en institutos de incesantes debates extremadamente sofisticados. Israel de Salant decía que debatir por debatir desarraiga el espíritu de la vida religiosa, y hace que el judaísmo no sea más que un sistema procesal sin alma del qué hacer y qué no hacer, sin ningún espíritu o inspiración. Como resultado de ello, dijo Israel de Salant, muchas partes de la Torá, que tratan de las virtudes morales o de las relaciones interpersonales, fueron descuidadas durante siglos.

“Obligaciones del Corazón”, por el Rabino Bahya Ibn Paquda, tapa, fines del siglo XIII

“Obligaciones del Corazón”, por el Rabino Bahya Ibn Paquda, tapa, fines del siglo XIII

 

Israel de Salant no temía incorporar a su doctrina de la ética ideas de fuentes y disciplinas no judías, como la noción de que uno debe penetrar en las “fuerzas oscuras” de su propia alma, una idea que se asemeja al concepto del subconsciente, tomada de Kotegorischer Imperativ, escrito por el filósofo alemán Immanuel Kant. Otra influencia proveniente de los gentiles fue la de nuestro conocido Benjamín Franklin, a cuyo ensayo “La Tabla de las Trece Virtudes”, tuvo acceso a través del libro del maskil (del movimiento del iluminismo) judío Mendel Lefin: “Jeshvón Hanefesh” (Rendición de Cuentas del Alma). El Rabino Israel de Salant se sintió atraído por el método moral de Franklin y lo introdujo como un instrumento de enseñanza en sus institutos Musar.

Comenzamos con “orgullo”, concluyamos con “orgullo”. Según el Rabino Israel de Salant, el orgullo es el mayor enemigo del hombre. “Cuando veo a un hombre orgulloso, siento náuseas”, solía decir. El fundador del Movimiento Musar le decía a sus discípulos, una y otra vez, que el orgullo es también el vicio más difícil de reparar. A diferencia de las estrategias de Franklin al encontrarse con personas orgullosas, el Rabino Israel solía llevar a cabo, en el mes de Elul, prácticas especiales para eliminar el ego, que él pensaba que impedía a los humanos que pasaran por un verdadero autoanálisis antes del Día de la Expiación.

¡Felices Fiestas!

Traducción: Kalman Gabay

Tarjeta de Año Nuevo. Impresa en Alemania para “Williamsburg Art Co.”, New York, USA, 1920´s (Centro de Documentación Oster en Beit Hatfutsot. Cortesía de Jaim Shtayer, Haifa)

Tarjeta de Año Nuevo. Impresa en Alemania para “Williamsburg Art Co.”, New York, USA, 1920´s (Centro de Documentación Oster en Beit Hatfutsot. Cortesía de Jaim Shtayer, Haifa)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ushi Derman